Algunos se preparaban para celebrar ante la expectativa de derrotar a Pinochet en el plebiscito de 1988, mientras otros, al mismo tiempo, auguraban un retroceso para Chile de proporciones astronómicas frente al mismo escenario.
A fin de cuentas, ningún presagio catastrófico se cumplió y al poco andar, se ganó confianza entre los sectores políticos inicialmente contrarios, que creció en forma similar al ritmo al que el país progresaba social y económicamente. Esto por cuanto, los objetivos que la Concertación arguyó para acabar con la Dictadura terminaron por tener sentido para la gran mayoría de la población, a lo que se sumó el respeto ganado por el nuevo gobierno una vez que demostró ser capaz de mantener lo bueno que dejó el gobierno anterior.Hoy muchos de los que antaño celebraban el derrocamiento democrático de la Dictadura realizan predicciones oscuras para Chile ante la eventualidad de perder la elección presidencial. Así, surge nuevamente el argumento del terror, arropado en la desconfianza en las capacidades del adversario para proteger lo bueno de los últimos 20 años de gobierno, y en la sombra de la Dictadura.
Pretender ganar una elección planteando que el gobierno del adversario político llevará a Chile a un retroceso económico y social, revela una inusual pobreza en la propuesta de la Concertación. Esto, por cuanto su uso indica que ella perdió la capacidad de proponer objetivos superiores, generalmente ignorados por sus contendores, empáticos con el sentir de la ciudadanía. Por el contrario, cayó en el triste juego de levantar la estabilidad como un mal menor.
Las predicciones de la carrera presidencial actual favorecen a la oposición y le abren novedosas proyecciones de cara al 2014. Esto por cuanto la oposición de hoy es muy distinta que la de inicios de la década de 1990. En efecto, en el discurso de campaña ha utilizado varias ideas de la Concertación y se muestra dispuesta a incluir a ex concertacionistas en el eventual gobierno.
Además de lo anterior, la voluntad de proyectarse positivamente para una nueva elección asegura que, de ganar la actual oposición, se deberá esmerar en respetar lo bueno del legado de la Concertación, acopio de ideas arraigado en el sentido común nacional. Esto sin duda ata los compromisos de campaña con los años de gobierno y desacredita el terror como un argumento relevante. Así, el votante más que preguntarse por los eventuales retrocesos del nuevo gobierno, tendrá que fijarse en cuáles son los avances comprometidos y cuanto de lo malo de hoy cambiará para mejor.
Es un hecho que Chile necesita más competencia política, lo que sin duda requiere que las coaliciones políticas confíen más en las capacidades de las otras, para entender que el voto de las personas no se gana sembrando terror sobre el contendor, sino que prometiendo un mejor futuro, entre otras cosas. En este sentido, la alternancia en el poder ayudará a acelerar cambios culturales extremadamente necesarios para focalizar la discusión política en los desafíos que le quedan al país en materia de desarrollo económico y social, porque se dejará de perder el tiempo en oscuro esoterismo político.
[...] This post was mentioned on Twitter by felipe morande and Marcela Lascano, Micky Vainilla. Micky Vainilla said: Recomiendo su lectura: http://www.felipemorande.com/2010/01/14/el-economista-de-la-u-felipe-zamorano-pide-elecciones-sin-terror-y-escribe/ [...]
Excelente ya es hora que la política en nuestro país se analice con altura de miras